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El desarrollo del sentido moral en los niños

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Distinguir el bien del mal es fundamental para vivir en sociedad. El sentido moral es el conjunto de valores que rigen el comportamiento. Mediante ellos, las personas deciden qué está bien y qué está mal. Pero para el recién nacido, nada es bueno o malo desde un punto de vista moral. 

Sin embargo, según las conclusiones de una investigación dirigida por Paul Bloom, de la Universidad de Yale (EE.UU.), los bebés nacen con un código ético embrionario. El trabajo se llevó a cabo en el Infant Cognition Center, donde se estudia el desarrollo psicológico de los niños. Allí se realizaron varios experimentos en los que, según concluyen los autores, los niños de seis meses elaboraron juicios morales. En el primero de ellos, los bebés contemplaban cómo una bola roja intentaba subir una montaña mientras era ayudada por un triángulo amarillo. En otras ocasiones, un cuadrado azul impedía que la bola roja subiera y ésta se veía obligada a descender. La mayoría de los bebés (80%) eligieron el triángulo amarillo como su personaje preferido. De este modo, aseguran los investigadores, habían elegido al personaje que se había comportado bien.

El papel de la empatía

La empatía es la capacidad de penetrar de manera profunda, a través de la imaginación, en los sentimientos y en las motivaciones del otro. Sin empatía, no se puede desarrollar el sentido moral. No se puede discernir qué está bien y qué está mal, porque estos juicios dependen, en gran medida, de distinguir entre qué es bueno y qué es malo para los demás. Su familia, profesores y amigos, entre otros, influirán sobre él para que aprenda a tener en cuenta los deseos de los demás, ser participativo y colaborador en los juegos y expresar emociones negativas y positivas.

Expertos como Martin Hoffman, psicólogo de la Universidad de Nueva York (EE.UU.), colocan la empatía en el centro del desarrollo moral de los niños: "El afecto moral o la empatía es el factor más importante que mueve a ayudar a otros". Determinados trastornos psicológicos impiden que se desarrolle la empatía. Uno de ellos es el trastorno de personalidad antisocial, más habitual en personas procedentes de ambientes familiares desestructurados y sin referentes que, muestran un comportamiento carente por completo de remordimientos. Son personas que tienden a crear códigos propios, por lo que sólo sienten culpa al infringir sus propias reglas, pero no los códigos comunes establecidos por la sociedad. En el siguiente experimento, los bebés observaban dos escenas. En una de ellas, un perro intentaba abrir una caja y un osito -ambos de peluche- le ayudaba. En otra escena, el osito se sentaba encima de la caja para que el perro no pudiera abrirla. Por último, en el tercero de los experimentos, un gato jugaba a la pelota con dos conejos. Cuando la pelota se le escapaba, uno de los dos conejos se la traía enseguida, mientras que el otro intentaba quedársela. La mayoría de los bebés escogieron como personaje preferido al peluche que ayudaba, es decir, que había obrado bien.

Tras analizar estos resultados, los investigadores creen que los bebés nacen con ciertas nociones, aunque muy básicas, sobre qué está bien y qué está mal. Para Montserrat Conde, profesora de psicología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), "la adquisición del sentido moral y de la expresión de la conducta moral está en manos de los agentes socializantes y, sobre todo, de la familia. No obstante, hay autores que creen que el niño nace con un sentido moral rudimentario. Es difícil demostrar cualquiera de las dos posturas pero considerar como verdadera esta última supone aceptar que hay un código moral universal". En su opinión, esto sería una afirmación controvertida.

La importancia de la escuela

Los padres son fundamentales en el desarrollo moral del niño. Pero, a medida que éste crece, el papel de la escuela y de sus iguales adquiere más relevancia. Los niños pasan muchas horas en el colegio y, en la adolescencia, encuentran sus principales referencias entre sus iguales. De manera transversal, los valores están presentes en todas las materias y asignaturas escolares.

Por otro lado, muchos progenitores no pueden o no saben cumplir con su función de educadores. La falta de tiempo, sus propias crisis personales o valores erróneos pueden entorpecer el desarrollo moral de los hijos. Se mira a la escuela para que ésta corrija las posibles carencias morales que los niños tienen en casa.

¿Se pueden compensar en clase estas carencias morales? Depende de la edad del niño, de la capacidad de influencia que las figuras educativas tengan en él y de su grupo de compañeros.

¿Se puede fumar delante de los hijos? ¿Tomar una copa? ¿Decir una palabrota? Numerosos padres creen que deben mostrar siempre un comportamiento inmaculado ante sus hijos. El hecho de que el aprendizaje observacional tenga buenos resultados en el niño no significa que todos los actos del adulto se copien. Los pequeños conocen las diferencias entre qué pueden hacer los adultos y qué actuaciones no son apropiadas para los niños.

Respecto a su exposición a los medios de comunicación y el seguimiento que hacen en ellos de sus ídolos, como cantantes, futbolistas o actores, propicia que estos se conviertan en figuras que cobran importancia en el mundo interior de los pequeños. ¿En qué medida influye el comportamiento de los ídolos infantiles en el desarrollo moral de los niños? Los menores pueden querer imitar la conducta de sus ídolos, pero el desarrollo moral se refiere a cuestiones más profundas y amplias.

Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ

http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2010/09/10/195651.php

 

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