
¿Para qué querrá vernos el profesor? Es la pregunta que se suelen hacer muchos padres ante la solicitud de una entrevista personal con el tutor de sus hijos, ya que frecuentemente se asocia este hecho a que el alumno presenta algún problema o dificultad en el aula.
Nada más lejos de la realidad. Las tutorías con la familia no deben considerarse únicamente como una herramienta para resolver conflictos, sino como una vía para intercambiar la información relevante sobre la situación del alumno en el ambiente familiar y en el escolar y analizar sus influencias. De este modo, se logra una mayor coherencia entre la educación del niño en el colegio y en el hogar, se unifican criterios y se asumen unas mismas líneas de actuación en los dos ámbitos.







