
La infancia es el mejor momento para instaurar unos hábitos alimenticios correctos. No sería posible abordar esta tarea sin contar con las familias como auténticos promotores de la alimentación saludable de sus hijos. Tanto los padres como en ocasiones los abuelos, se constituyen como agentes primarios de socialización en esta etapa vital.
Los niños crecen y se forman en el ámbito de una comunidad. Más allá de la educación que reciben en las aulas, está la educación no formal del entorno primario (la familia) y sociocomunitario (escuela, centro de salud, asociaciones). La importancia de coordinar actuaciones es crucial para la generalización de los aprendizajes adquiridos.
Cada vez más, numerosos alumnos asisten sin desayunar al colegio, y en el recreo se alimentan de "chucherías y bollería industrial". La escasez de tiempo por las mañanas, así como la falta de información sobre la importancia de un hábito de desayuno saludable, ha hecho que numerosas familias no dediquen el tiempo necesario ni ofrezcan los aportes adecuados para comenzar el día de una forma sana.
Un desayuno equilibrado
El desayuno constituye una de las comidas más importantes del día:
- Garantiza una distribución armónica de los nutrientes a lo largo del día.
- Contribuye a prevenir la obesidad infantil.
- Mejora las capacidades de aprendizaje.
Sin embargo si el desayuno es escaso, los escolares tendrán mayor disposición para:
- Consumir golosinas, bollería industrial o refrescos durante la mañana.
- Realizar una comida abundante rica en grasas y proteínas animales en lugar de alternativas más ligeras como ensaladas, legumbres, un poco de carne, pescado y frutas.
Un desayuno saludable debe comenzar por unos lácteos, cereales y fruta en casa y continuar en el recreo del colegio con un bocadillo mediano de queso freso, jamón... y/o una pieza de fruta.
Hagamos un esfuerzo para lograr que nuestros hijos comiencen bien el día con un desayuno sano y equilibrado desde casa y continuando nuestra labor metiendo en sus mochilas un bocadillo y una pieza de fruta todos los días.
Por unos alumnos más sanos y felices, más fruta y menos "chuches" y bollería en sus mochilas.




