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Educar en valores a los niños

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Indice del artículo
Educar en valores a los niños
La amibilidad
La amistad
El amor a la naturaleza
La bondad
La generosidad
La obediencia
La perseverancia
Respeto al bien común
Respeto a la diversidad
La tolerancia
Todas las páginas

Nos preguntamos muchas veces por qué es importante y necesario que eduquemos a nuestros hijos a través de los valores. Educar a nuestros hijos para que aprendan a dar valor a algunas conductas y comportamientos les ayudará a convivir de mejor manera y a sentirse bien en el ambiente en que se encuentren. Valores como la amistad, la comprensión, la tolerancia, la paciencia, la solidaridad y el respeto, son esenciales para un sano desarrollo de los niños. Un niño que conoce el límite del otro, podrá vivir una vida sana y saludable, sea en su entorno familiar o escolar. Un niño que sabe respetar a los demás, será más fácilmente respetado, y así con todo.

Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Al nacer, los niños no son ni buenos ni malos. Con la ayuda de sus padres, educadores, y de los que conviven con ellos, aprenderán lo que está bien y lo que está mal decir, hacer, actuar, vivir.

Pero, ¿cómo educar a los hijos en valores? Primero, conociendo los padres cada uno de los valores y luego enseñándolos en el día a día a sus hijos. Debemos recordar que los niños aprenden con el ejemplo. El ejemplo que dan sus padres en su forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas, de compartir mesa, asiento, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar, es de lo que más aprenden los niños. Si los padres no tienen paciencia con su hijo, ¿qué creen que el niño va a aprender? La responsabilidad que tienen los padres en la transmisión de los valores a sus hijos es crucial.

Valores para educar

Amabilidad

Amistad

Amor a la naturaleza

Bondad

Generosidad

Obediencia

Perseverancia

Respeto al bien común

Respeto a la diversidad

Tolerancia

 


Educar en valores. La amabilidad

Ser amable significa ser digno de ser amado, es ser cariñoso, afectuoso, gentil, cortés, agradable, servicial, afable, incluso gracioso y risueño, cualidades todas que deben ser formadas en los niños desde la más temprana edad.

Ser amable también es ser atento, brindar atención y respeto, sobre todo a los menos aptos, desvalidos, y necesitados.

La amabilidad no nace con el niño, éste es impulsivo por naturaleza, y a ser amable y cortés se aprende en las más diversas actividades de la vida cotidiana. Los niños asimilan las normas de comportamiento social en la medida que los adultos los entrenan y enseñan a comportarse de acuerdo con esas normas.

La amabilidad implica a su vez la igualdad, el tratamiento por igual a niños y niñas, y la delicada cortesía de unos a otros, por lo que han de aprender a ser corteses con todos los compañeros y compañeras, y ayudarles en todo momento.

Aprender a ser amable

El juego de roles, en el que es posible modelar las más diversas situaciones en las que esté implícito el ser amable y cortés, es una de las vías más importantes para que los niños aprendan a ser amables y corteses. Pero no hay nada más efectivo que el ejemplo del adulto para enseñar las normas de la amabilidad. Por eso, los padres deben ser modelos a imitar de estas cualidades.

El niño puede aprender a ser amable cuando:

- Cuida de su cuerpo y de su imagen. Lavándose las manos antes de comer, cepillando los dientes después de cada comida, alimentándose bien, etc.

- Considera los demás, el otro. Saludando a las personas conocidas, demostrando afecto a los compañeros de la escuela y a los amigos, llevando algún regalo a la profesora, compartiendo su material escolar, jugando sin peleas con sus compañeros, dando de comer a su mascota, agradeciendo a su madre por la deliciosa comida, acompañando a sus padres a la compra, ofreciendo ayuda cuando alguien la necesita.


Educar en valores. La amistad

La amistad es uno de los valores más importantes a desarrollar en la educación de los niños. Se trata del afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece mediante las interrelaciones entre los seres humanos.

Para que el niño aprenda sobre la amistad es necesario formarle con nociones, conocimientos, habilidades, emociones, vivencias, sentimientos, y que le preparemos para vivir con armonía y respeto.

Aprender a ser amigo

Los niños deben saber quién es un buen amigo y por qué, cómo se comportan los buenos amigos, y cómo mantener una buena amistad. Deben aprender que un buen amigo puede ser para siempre, y que para eso es necesario cultivar y alimentar la amistad, día tras día, en la escuela, en el parque, en la vecindad, etc. El contacto con los iguales hace con que el universo del niño sea aún más grandioso y rico. A través del otro, él puede aprender mucho de todo y de sí mismo.

El niño puede aprender a ser amigo cuando:

- Busca la conciliación y no se pelea con sus compañeros

- Comparte sus juguetes con los demás niños

- Conversa y atiende a los demás

- Ayuda a un compañero que ha hecho algo malo explicándole lo incorrecto de su actuación

- Se preocupa por sus compañeros

- Se esfuerza por hacer algo útil en beneficio de los amigos

- Anima al compañero o amigo que esté triste

- Se alegra con los logros positivos de los demás

- Invita a sus amigos a jugar en su casa

- Se preocupa por algún amigo herido o enfermo

- Demuestra afecto y cariño a sus amigos


Educar en valores. El amor a la naturaleza

Es muy importante que los niños, desde muy pequeños, aprendan, a través de sus padres y sus educadores, a respetar y a valorar la naturaleza. El amor por la naturaleza les llevará a amar y apreciar el mundo natural y a actuar en correspondencia con estos sentimientos, contribuyendo a su cuidado y preservación. Es necesario que los niños comprendan que la salud del mundo depende de todos nosotros, de lo que hagamos para conservar todo bien cuidado, bello y radiante. Hay que cuidar al mundo. La Tierra es nuestro planeta, cuidarla es nuestro deber.

Aprender a amar la naturaleza

Para conseguir que los niños tengan amor por la naturaleza el mejor camino es enriquecer sus vivencias, planificar actividades con el objetivo de enseñarlos a amar el medio ambiente, facilitar el contacto del niño con el campo, montañas, ríos, y todo lo que engloba la naturaleza, y darles la posibilidad de observar, preguntar, y expresar sus ideas en cuanto al tema.

El niño puede aprender a amar la naturaleza:

- Teniendo contacto con ella siempre que sea posible

- En los paseos por el campo

- En excursiones a alguna granja

- Aprendiendo a plantar un árbol

- Aprendiendo a hacer un huerto

- Buscando y dibujando insectos, sus formas, sus colores

- Cuidando a una mascota

- Respetando a los animales, los ríos, a las plantas y sus flores

- Visitando a algún jardín botánico

- No echando basura en la calle, en el campo, ni en los ríos y mar

- Ahorrando agua y luz

- Siguiendo el ejemplo, el interés y el cuidado de sus padres por el tema


Educar en valores. La bondad

La bondad es una de las cualidades humanas que mejor reflejan la esencia humana, pues la persona bondadosa es buena, benigna y benévola, y a veces se la relaciona con la amabilidad. Tiene inclinación por hacer el bien a los demás, y lo hace con afecto, comprensión y respeto. La mejor persona suele ser bondadosa. Por eso la necesidad de iniciar cuánto antes a los niños en las conductas bondadosas. El niño que aprende a construir la paz y vivirla en bondad, recibirá muchas dádivas a cambio.

Aprender a ser bueno

Para conseguir que los niños sepan qué es la bondad, el ejemplo es la mejor herramienta. El modelo que le ofrece el adulto le dirá mucho más que mil palabras. Y su efecto será más inmediato y más profundo si este adulto realiza acciones que revelen comportamientos bondadosos. Los niños deben aprender que lo mejor es ayudar, comprender y cooperar, en lugar de agredir, arrebatar o maltratar.

El niño puede aprender a ser bueno:

- Con los ejemplos de sus padres y hermanos mayores

- Haciendo compañía a sus abuelos

- Aprendiendo a cuidar de su habitación y recogiendo sus juguetes

- Ayudando a sus padres en la labor del hogar

- Abriendo la puerta a un anciano

- Cuidando y dando buenos consejos a los hermanos pequeños

- Contribuyendo con su profesora en clase

- Dejando prestado o regalando algunas pertenencias suyas a los demás y a los que nada tienen

- Llevando ropas usadas con sus padres a alguna institución


Educar en valores. La generosidad

La generosidad es la inclinación o propensión del ánimo de una persona a ser útil e interesada a otro ser, mostrando nobleza, valor y esfuerzo. La persona generosa es noble, desprendida, dadivosa. Al niño pequeño hay que educarle esta virtud con el ejemplo. Los niños deben aprender a actuar a favor de otra persona de una forma desinteresada y no por conseguir algo a cambio.

Aprender a ser generoso

Para conseguir que los niños sean generosos, es necesario educarlos en este valor poco a poco. Si los padres aprueban sus pequeños esfuerzos, les estarán motivando a seguir con estos actos generosos.

El niño puede aprender a ser generoso:

- Cuando es animado a ser dadivoso con los demás

- Cediendo sus juguetes en el juego

- Escuchan cuentos que hablan del tema

- Cuando comprende qué es ser egoísta y generoso

- Compartiendo sus juguetes, caramelos

- Regalando sonrisas y cariño

- Viviendo en un ambiente de participación y servicio a los demás

- Viendo que sus padres ayudan a otros padres y les hacen favores

- Identificando las necesidades de los demás


Educar en valores. La obediencia

La obediencia es una actitud responsable de colaboración y participación, importante para las buenas relaciones, la convivencia y las tareas productivas. La acción de obedecer es aquella en la que se acatan normas, órdenes, reglas y comportamientos. Aunque el aprender a obedecer parece un valor a inculcar solamente en los niños, toda persona puede, y debe, procurar su desarrollo. La obediencia no se determina por el afecto que puedas tener hacia la persona que autoriza, manda o pide, se concentra en realizar la tarea o cumplir el encargo que se te encomienda, sin pedir nada a cambio.

Aprender a ser obediente

La obediencia forma parte del aprendizaje del control y regulación de la conducta, de la asimilación de las reglas, las cuales irá asimilando primero en el plano externo, haciendo las cosas como el adulto le dice para agradarlo, y ganarse su aprobación y elogio; y posteriormente, si el niño es debidamente estimulado por el adulto, por propio deseo, aprendiendo a controlar su conducta y cumplir las reglas de manera consciente, ya no para agradar a nadie sino por la satisfacción que esto le produzca. El aprender a ser obediente consiste también que se explique el por qué es necesario que se haga las cosas que se le pida, al niño.

El niño puede aprender a ser obediente:

- Sabiendo qué es lo que sus padres o profesores quieren

- Conociendo la satisfacción que su obediencia producirá

- Sabiendo el por qué y el valor de cada orden

- Teniendo claras sus obligaciones y deberes

- Con una enseñanza sistemática de todas sus actividades

- Teniendo reglas en casa y en la escuela

- Cuando siente la aprobación de sus padres cuando es obediente

- Con las experiencias de sus padres

- Cuando siente que con la desobediencia no consigue lo que quiere


Educar en valores. La perseverancia

La perseverancia es un esfuerzo continuo. Es alcanzar lo que se propone y buscar soluciones a las dificultades que puedan surgir. Es un valor fundamental en la vida para obtener un resultado concreto. Con perseverancia se obtiene la fortaleza y esto nos permite no dejarnos llevar por lo fácil y lo cómodo. El estudio siempre implica paciencia y perseverancia para su conclusión. Por esto es muy importante que los niños aprendan a ser perseverantes. Les brindará de estabilidad, confianza en si mismos, y madurez.

Aprender a ser perseverante

La perseverancia se aprende con ejemplos. Que los padres, así como los profesores del niño, le enseñen qué es ser perseverante a través de sus acciones. Lo lograremos si somos constantes en nuestras actividades y prevemos los obstáculos, si tenemos firmeza frente a las dificultades, si enfrentamos los retos sin miedo, con un compromiso pleno y decidido para cumplir con nuestra tarea, o lo que sea.

El niño puede aprender a ser perseverante:

- En los estudios

- Con los deberes

- Con los problemas y dificultades

- Jugando, perdiendo o ganando

- Con sus ilusiones y metas

- Teniendo el apoyo de sus padres

- Sabiendo que puede aprender de las experiencias buenas y malas

- Percatándose de que vale la pena luchar por lo que se quiere

- Cuando tiene que cumplir una tarea para conseguir lo que quiere

- Teniendo en cuenta sus triunfos y éxitos

- Recibiendo la enhorabuena por sus buenas notas

- Identificando sus errores y sus fallos y buscando no repetirlos

- En sus participaciones en tareas de equipo

- Con la realización de un deporte

- Cuando recibes impulsos y estímulos de sus padres

- Haciendo manualidades, etc.


Educar en valores. Respeto al bien común

La enseñanza del respeto por el bien común comprenderá desde el respeto a las cosas que en la escuela o en casa son bienes comunes hasta los que corresponden a los bienes sociales, como lo son: parques, bibliotecas, teatros, monumentos, museos, cines, etc. Los niños deben aprender a no romper plantas del jardín, ni los juguetes del parque, a no estropear el césped, ni a pintar las paredes. Deben aprender también a cuidar los libros de la biblioteca, a no tocar los cuadros, esculturas, u otros objetos de un museo, y no molestar a los animales en el zoo.

Aprender a tener respeto al bien común

La naturaleza, así como las calles, plazas, lagos y fuentes, son bienes comunes. Como tal deben ser respetados. Los niños deben saber que no es correcto que se tire basura ni restos suelo, que no se debe bañar en las fuentes, ni hacer ruido en los museos, ni romper asientos de los teatros o cines.

El niño puede aprender a ser respetuoso con el bien común:

- Con ejemplos

- A través de cuentos

- Observando las señales de prohibición que hay en los sitios públicos

- Acudiendo, siempre, a las bibliotecas, museos.

- Acudiendo a parques y a calles limpias

- Participando de talleres sobre el reciclaje

- Reciclando la basura de su casa

- Estando en contacto con la naturaleza

- Conociendo el valor de los ríos, del aire, de la naturaleza

- Conociendo los beneficios que nos brinda la naturaleza


Educar en valores. Respeto a la diversidad

Como seres humanos somos todos iguales. Nos diferencian algunos valores según la familia donde nacimos, y la sociedad en la que vivimos. Por esta razón, el respeto a das diferencias, a lo diverso, a las distintas culturas y razas, debe también ser enseñado a los niños desde que son muy pequeños. Es sumamente importante que los niños aprendan a no discriminar ni ver el racismo como algo normal. El niño debe comprender que la diversidad existe y como tal se debe respetarla.

Aprender a ser respetuoso en la diversidad

Los niños deben aprender a amar a sus compañeros y a los demás, independientemente de su color de piel, de sus rasgos, de cómo es su pelo, si es chino, árabe o indígena, si habla otro idioma, y a respetar su cultura y sus tradiciones. Los niños deben saber que la diversidad nos trae riquezas de informaciones y de experiencias. Que podemos aprender mucho con las diferencias. En lugar de criticarlas, debemos aprender con ellas, y darles su valor. Esa es una tarea importante principalmente en los días actuales en que cada día son más las familias que emigran de un lugar a otro.

El niño puede aprender a ser respetuoso en la diversidad:

- Cuando sus padres también lo son

- Cuando leen cuentos e historias de otras culturas

- Cuando valoran los idiomas

- Cuando se les junta con niños diferentes

- En exposiciones sobre distintos países

- En los viajes, conociendo otras tradiciones

- En las excursiones

- Jugando con todos


Educar en valores. La tolerancia

Ser tolerante es lo mismo que ser respetuoso, indulgente y considerado con los demás. Es una cualidad personal que se define como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, aunque sean diferentes o contrarias a las nuestras. Ser tolerante es ser condescendientes y permisivo con alguien a causa de las circunstancias que medien, es no impedir que haga lo que éste desee, es aceptar y admitir la diferencia o la diversidad. Para que los niños establezcan buenas relaciones con sus semejantes, es necesario que aprenda a ser tolerante desde muy pequeño.

Aprender a ser tolerante

La tolerancia juega un papel muy importante en las relaciones de los niños con sus iguales y con su familia. Es importante que ellos escuchen las ideas y las opiniones de sus amiguitos, que acepten sus criterios aunque sean distintos a los suyos, y que consigan ponerse de acuerdo con sus compañeros durante un juego, en alguna actividad o en un aula. La tolerancia les ayuda a que tengan una buena integración a un grupo o equipo. El niño no nace tolerante. Su conducta natural es que todo sea para sí, y que todos estén de acuerdo con él, por lo que es indispensable que el proceso de aprendizaje acerca de la tolerancia, empiece desde bien temprano.

El niño puede aprender a ser tolerante:

- Cuando sus padres también lo sean

- A través de cuentos e historias

- Por las actividades que desarrolla

- A través de los juegos

- En el convivio con los demás niños

- Aprendiendo a respetar las diferencias

- Conociendo diferentes culturas

- A través de los viajes en familia

- Conociendo los beneficios de la conciliación, de la paz

- Compartiendo, sin pelear

- Aprendiendo a no burlarse de los demás

Fuente: http://www.guiainfantil.com/

Última actualización el Miércoles, 20 de Marzo de 2013 10:06  

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