
La Federación de Fútbol de Murcia emprendió hace dos años una investigación para medir la violencia verbal en categorías infantiles.
«Hay insultos para todos los gustos», ratifica Bartolomé Molino, presidente del Comité Antiviolencia de la Federación. «Uno de los que se suelta con mayor facilidad es ‘dale fuerte’.
Como cualquiera puede suponer, semejante conducta se graba a fuego en el chaval: «Los niños están en pleno proceso de formación del autoconcepto, de su autoconfianza, de la capacidad para tomar decisiones y resolverlas», explica Fernando Gimeno, profesor de Psicología del Deporte en la Universidad de Zaragoza. «Y los chicos buscan el reconocimiento de sus padres. En estas circunstancias, el mensaje de ‘yo quiero que seas el mejor y no puedes fallar’ resulta mucho más negativo que el de ‘esfuérzate, haz lo que puedas y disfruta’. Cuando un padre se obsesiona por que su hijo brille (y no solo en el deporte), eso suele acabar mal»
«Hay muchos tipos de padres. La mayoría se conforma con ver disfrutar a sus hijos. Pero también he visto tarados que se pasan el partido subiendo y bajando de la grada, gritando, metiendo presión al entrenador, al árbitro... y a su propio hijo».
Fuente: lasprovincias.es




