El Consejo de Ministros aprobaba a principios de enero la inclusión en la Lista del Convenio de Ramsar de cinco nuevos humedales españoles. Estas nuevas zonas son la ría de Villaviciosa, en Asturias; las lagunas de Campotejar y de Las Moreras, ambas en Murcia; las saladas de Sástago-Bujaraloz, en Zaragoza; y los Tremedales de Orihuela, en Teruel. Las nuevas incorporaciones suman un total de 11.385,895 hectáreas. La aportación española a la Lista Ramsar alcanza así los 73 humedales y las 296.571,95 hectáreas.
Sin embargo, Ecologistas en Acción considera "evidente" la grave situación en que se encuentran la mayoría de los humedales españoles. El periodo comprendido entre las décadas de los 50 y los 70 fue el más fatídico, cuando se eliminaron los de mayor extensión, como las lagunas de La Janda (Cádiz), La Nava (Palencia) o Antela (Orense).
En concreto, según Ecologistas en Acción, en las últimas décadas ha desaparecido el 60% de las zonas húmedas españolas, debido a desecaciones y ocupaciones producidas por la actividad agrícola, la extracción de aguas fluviales y subterráneas, los vertidos de aguas contaminadas y residuos, y la construcción de infraestructuras de transporte y urbanizaciones en sus márgenes.
En la actualidad, los humedales españoles más importantes son las marismas del Guadalquivir, las Tablas de Daimiel (Ciudad Real), el Parque Nacional de Doñana (entre Huelva y Sevilla), las lagunas de Villafáfila (Zamora), el Delta del Ebro, la Albufera de Valencia y las lagunas de Gallocanta (entre Teruel y Zaragoza). No obstante, los ecologistas recuerdan también la importancia de los más pequeños, imprescindibles para interconectar a los grandes.
Por qué hay que salvar a los humedales
Los científicos estiman que, antes de la llegada de la civilización, los humedales suponían el 12% de la superficie emergida del planeta, mientras que en la actualidad se han reducido a la mitad. En España se calcula que durante los últimos 200 años han perdido el 60% de su extensión original. En este sentido, es importante conocer su importancia:
Son ricos en biodiversidad, al albergar un gran número de seres vivos, muchos de ellos importantes para la agricultura y la pesca.
Mantienen y recargan los acuíferos subterráneos, y purifican el agua al retener los nutrientes y filtrar los sedimentos y elementos contaminantes. Por ello, ofrecen grandes reservas de calidad.
Estabilizan los fenómenos atmosféricos y climáticos, al prevenir inundaciones y trombas de agua y suavizar las condiciones locales, en particular lluvias y temperatura, y contribuyen a atenuar la erosión y la eutrofización.
Almacenan gran cantidad de carbono que de otro modo pasaría a la atmósfera. Cumplen por tanto una labor esencial para reducir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, causantes del cambio climático.
Constituyen bellas reservas naturales que ofrecen posibilidades turísticas e incluso de transporte.
Para evitar su deterioro y desaparición, el 2 de febrero de 1971 se adoptó la "Convención relativa a Humedales de Importancia Internacional", o Convenio Ramsar, por la ciudad iraní en la que se firmó. Desde 1997, en dicha fecha se celebra cada año el Día Mundial de los Humedales (DMH). Organismos oficiales, organizaciones no gubernamentales y grupos de ciudadanos realizan diversos actos para sensibilizar a la sociedad sobre los valores de los humedales y los beneficios que reportan en general y la Convención de Ramsar en particular.
Las actividades son muy diversas, como conferencias y seminarios, visitas a los humedales más cercanos, concursos artísticos infantiles, jornadas de limpieza, o entrevistas en los medios de comunicación. La web de la Convención ofrece la información sobre los actos organizados en los distintos países.
Fuente: comsumer.es




