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Clubes de lectura

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Clubes de lectura
Un club para cada público
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La lectura es un acto personal e íntimo, pero también se puede compartir. Impulsados en su mayoría por las de nuestro país, se han extendido en la última década los denominados clubes de lectura, puntos de encuentro de lectores que disfrutan y aprenden con el intercambio de opiniones e ideas sobre obras literarias acordadas de forma previa. Estos servicios gratuitos se organizan en general en grupos compuestos por un máximo de 20 personas. Todas ellas reciben los libros en régimen de préstamo de los fondos bibliotecarios y participan con frecuencia en otras actividades culturales complementarias en torno a sus lecturas.

Lectores, libros y un coordinador. Con estos tres sencillos ingredientes se puede elaborar una receta de éxito para fomentar el interés por la lectura y los libros entre la población: un club de lectura. Tal como lo define Blanca Calvo, directora de la Biblioteca Pública de Guadalajara y una de las principales impulsoras de esta actividad en nuestro país, "un club de lectura es un grupo de personas que leen al mismo tiempo un libro". Pero la definición no se queda ahí.

El término "lugar de encuentro" que va unido al club de lectura implica que este es también un espacio para compartir, intercambiar y exponer ideas y opiniones sobre las obras leídas. Significa complementar la actividad lectora con otras experiencias que permiten a sus integrantes desarrollar habilidades y competencias intelectuales y elevar su nivel cultural.

Cómo se organizan los clubes de lectura

Los clubes de lectura tienen larga tradición en nuestro país, pero hasta la última década no han surgido como un servicio casi generalizado y disponible para gran parte de la población. Esta difusión y extensión de la actividad ha sido posible gracias a la labor promotora que llevan a cabo las bibliotecas públicas.

El club de lectura se propone como una actividad complementaria para los usuarios de las bibliotecas y otras entidades o asociaciones que deseen organizar uno. Para ello, los servicios bibliotecarios han creado distintos mecanismos de préstamo colectivo que facilitan el desarrollo de la actividad, como el Servicio Regional de Préstamo a Clubes de Lectura de la Red de Bibliotecas de Castilla-La Mancha, que cuenta con un catálogo de más de 2.000 lotes de títulos disponibles para los clubes de la comunidad, o el Centro Andaluz de las Letras, que aporta lotes bibliográficos a los más de 350 clubes de la región.

Dinámica de un club de lectura

Una vez que se dispone de la herramienta principal -los libros- , las bibliotecas o las entidades organizadoras del club tan solo tienen que promocionar la actividad entre sus usuarios, que pueden acceder de forma gratuita a las sesiones. Respecto a los integrantes, Blanca Calvo apunta que un club de lectura "puede empezar a funcionar con un mínimo de diez personas, aunque el grupo ideal es de 20 o 25". Estas cifras varían si el grupo está integrado por público infantil o juvenil, en cuyo caso es recomendable que el club no exceda de 15 miembros, "ya que requieren una atención más personalizada que los adultos", añade Calvo.

La actividad principal del club de lectura se desarrolla en sesiones -en general semanales o quincenales- de una hora y media de duración. En ellas, los miembros debaten sobre la parte de lectura de la obra acordada de forma previa. Analizar el estilo, extraer conclusiones o comentar los pasajes que más han gustado son algunas de las pautas que se aplican en estas reuniones. Pero como señala Blanca Calvo, para evitar el rechazo de algunas personas, se debe saber qué no hacer: "No se lee en voz alta, ni hay que intervenir de modo forzoso".

La labor del coordinador es esencial para el buen desarrollo de las sesiones. Su misión consiste en moderar las reuniones, racionar los tiempos de intervención y estimular la participación de los integrantes del grupo con la propuesta de preguntas y temas que giren en torno a la lectura o el autor de la obra. Por otra parte, esta figura también es responsable de organizar otras actividades complementarias que enriquecen al grupo, como el visionado de versiones cinematográficas de los títulos tratados, encuentros con autores o visitas a lugares o exposiciones relacionados con las lecturas.

Entre los beneficios que reporta la participación en esta actividad, Blanco reseña el enriquecimiento que las opiniones de los miembros del grupo proporcionan a la impresión inicial de cada uno sobre la lectura en solitario y el apoyo que se recibe en el caso de algunos libros más exigentes de lo normal, ya que "si otras personas lo hacen al mismo tiempo, se leen con más facilidad".



Última actualización el Miércoles, 03 de Agosto de 2011 17:29  

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