
Con frecuencia, cuando un alumno con capacidades intelectuales normales no obtiene un rendimiento adecuado en la asignatura de matemáticas, se echa la culpa a la "dificultad que conlleva la materia" o simplemente a que "no se le dan bien los números". Pocos conocen un trastorno del aprendizaje específico que incide en las capacidades de cálculo aritmético: la discalculia. Una disfunción que afecta a un porcentaje de la población escolar (entre el 3% y el 6%) similar a otras más conocidas, como la dislexia o el déficit de atención con hiperactividad (TDAH), y que, si no se trata a tiempo, puede arrastrar un importante retraso educativo.